5 de abril de 2013

Estrategias para un cambio saludable

¿Cuándo las personas están abiertas y dispuestas a un cambio saludable?

Constantemente a través de los medios de los comunicación, de las campañas nacionales y locales la población en general recibe los beneficios de incorporar en su vida la actividad física; se los invita a tomar parte activa en un cambio personal, a incorporar hábitos saludables en su estilo de vida.

Pero ¿cuándo una persona está en condiciones de recibir esa información y transformarla en acción?

Son muchas las posibles respuestas, dentro de la Psicología podrían haber diferentes enfoques para abordar la pregunta. Me voy a circunscribir a un aspecto en particular: a las diferentes etapas o fases de un cambio en la conducta intencional. Es decir, cuando la persona de manera conciente y voluntariamente tiene la intención de realizar algún cambio en su vida, en este caso, de incorporar Actividad Física para reducir su nivel de sedentarismo.

Los autores Prochaska y di Clemente, elaboraron un modelo del cambio en la conducta, y enumeraron etapas de cambio a través de las cuales una persona transita cuando está analizando la posibilidad de cambiar.

Este es nuevamente un recorte que realizo en la población que recibe la información, es decir, aquellas personas que reciben los beneficios de practicar algún tipo de actividad física, y que ya tienen en su pensamiento la posibilidad de modificar su estilo de vida.

Este grupo es el que en principio ya está considerando un cambio positivo, hay cierta apertura, es capaz de escuchar desde otro lugar las posibilidades y las formas de llevar a la acción la propuesta. Serán los Programas los que pongan a disposición un camino posible para que acceda a los recursos y espacios pertinentes, y concrete en acción la intención.

Los autores antes nombrados describen las siguientes etapas, las cuales aplicaremos a este tema:

1. Precontemplación: La persona no está pensando realmente realizar algún tipo de actividad física. Puede que no considere que no tiene una vida sedentaria, o que no sea conciente de su problema. La información recibida no tiene para ella ningún tipo de importancia o significación.

2. Contemplación: La persona piensa que podría incorporar en sus quehaceres diarios algún tipo de actividad física, por ejemplo caminar siempre que sea posible en lugar de utilizar el transporte público. Refleja la posibilidad de cambio futuro basada en una necesidad, viendo los posibles beneficios. Ésta es la etapa que señalé anteriormente. Se plantea si es importante y significativo, y su posibilidad del cambio.
Las personas que se encuentran en esta etapa son tierra fértil para el cambio. Pero, ¿todas pueden hacerlo solas? No. Los programas deben brindar los recursos para apoyar y motivar al cambio desde lo psicológico. Por ejemplo propiciando encuentros donde además de brindar la información pertinente se propicie continuar en las etapas de cambio. Brindar espacios para la realización de actividad física es sólo un aspecto, al cual accedería si continúa.

3. Preparación: la persona está dispuesta a hacer pequeños cambios en su estilo de vida, y decide usar menos el transporte público. Esta etapa incluye pensamiento y acción, y planes para un futuro próximo. En este punto es necesario facilitar el acceso y utilización de lugares aptos para la realización de actividad física o deportiva, si esa fuera su elección. Es importante tambien, la orientación y el acompañamiento en la elección de la actividad para evitar tempranas frustraciones y deserciones.

4. Acción: la persona comienza con lo planeado, hay un cambio de conducta manifiesto. Continúa siendo importante la motivación, acompañamiento y sostén. Incluir espacios de intercambio de experiencias, dificultades y expectativas.

5. Mantenimiento. La persona mantiene en el tiempo este cambio. Esta etapa es tal vez una de las más difíciles, pues implica sostenerlo en el tiempo, sea incorporando hábitos nuevos o evitando los nocivos. Es cuando se pone en juego cuánto es capaz de realizar a partir de lo que se propuso (autoeficacia), su capacidad de superar los obstáculos y dificultades que aparezcan.

En cada etapa de cambio es posible implementar una estrategia de intervención psicológica a nivel individual y grupal, que motive al cambio, y que permita transitar por todas sus fases para el logro del objetivo propuesto, un estilo de vida saludable.


Lic. Jimena Martínez