24 de octubre de 2013

Un cambio saludable es posible

De la información a la acción *


Los profesores de educación física suelen referir que sus esfuerzos orientados a que las personas incorporen la actividad física  más allá de las clases, y de manera sostenida, no producen los resultados esperados.

Una de las estrategias en la educación para la salud es brindar información objetiva y científica sobre el tema en cuestión, sobre sus beneficios o consecuencias negativas de la conducta nociva. Las acciones para la adhesión a la práctica de actividad física, pueden enmarcarse dentro de aquellas llevadas adelante en la Prevención Primaria de la Salud, cuyos objetivos principales son la Promoción y mantenimiento de la Salud potenciando un estilo de vida sano.

Sumado a la información brindada, es igualmente importante conocer cómo las personas procesan la información recibida; para comprender las razones de la no adherencia, e implementar luego estrategias de cambio adecuadas y efectivas.

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Parte de la respuesta está en como la persona procesa el contenido recibido. Este procesamiento atraviesa diferentes filtros o instancias. Algunos de ellos son:

1-  El estilo de vida conformado desde el nacimiento, y a lo largo de la vida -a partir de lo que la persona es en si misma, le enseñaron y hace con aquello que le transmitieron, está arraigado en la propia identidad, y a su vez es expresión de ella. En este punto, al plantear un cambio, encontramos la primera dificultad: ¿Cómo renunciar a una parte de lo que me define como persona?

2 - Cada persona tiene su propia creencia sobre lo que es la salud. Si esta idea no coincide con la propuesta, la creencia personal se convierte en una barrera más o menos difícil de sortear dependiendo de cuan arraigada esté, y lo flexible de su personalidad.

3-   El grado de conciencia sobre su salud. Cuánto sabe o ignora sobre su estado de salud, y cuánto está dispuesto a admitir en el caso de no ser del todo buena.

4-   Sus creencias sobre su capacidad para cambiar, y si es o no posible un cambio favorable. De esto depende el intento y esfuerzo, con la convicción de que se alcanzarán los objetivos. Su historia personal, y sus éxitos y fracasos anticipan posibles y probables resultados. Se cuestiona a su vez, el sentido del cambio en este momento, y en su vida en general. Sentido sostenido en sus valores personales.

5-   El libre albedrío para elegir y hacerse cargo de lo elegido. Decisión (conciente o inconciente) a partir de la cual actuará en consecuencia.

Como se ve, el paso de la información a la acción saludable, atraviesa complejos mecanismos psicológicos.

Hacia un cambio concreto

Entonces, ¿Qué acciones pueden realizar los profesores de educación física para promover la adhesión a la actividad física?

1-   Saber que el grupo al que asisten las personas para realizar actividad física, sea en el club o gimnasio, puede ser un ámbito en el que se brinda información adecuada y un contexto que acompaña el cambio saludable, compartiendo y alentando la misma idea de salud.

2-   El profesor, como líder al frente de una clase, puede actuar como modelo. Su conducta alineada con la información que brinda, se convierte en un referente convincente y confiable.

En este sentido, ayuda incorporar casos de éxito, sean de personas conocidas socialmente o de personas comunes que hayan superado los obstáculos, y finalmente logrado su cometido. Todos ellos son un ejemplo a imitar, y muestran que es posible lograrlo.

3-   Motivar apelando al sentido del cambio en sus vidas, tanto en lo inmediato como a largo plazo. Un cambio que es posible, pues está en el hombre la capacidad de sobreponerse a las dificultades y limitaciones internas y externas, sea en actitud o en acción. A partir de la propia elección y responsabilidad es posible mejorar la calidad de vida.

Es imprescindible saber que ningún cambio de ésta naturaleza se logra en solitario, por tanto, el trabajo con otros profesionales de la salud es condición necesaria para una intervención eficiente. Teniendo en cuenta los procesos psicológicos ya mencionados, es aconsejable el trabajo en conjunto con psicólogos del deporte, quienes están capacitados para acompañar en el proceso a quienes realizan actividad física, y a los profesores de educación física en su labor docente y como agentes de salud.


Por eso, lejos de desanimarse, frente a lo complejo de esta realidad, los invito a ampliar la mirada; y a vislumbrar la diferencia que es posible implementar en la comunidad a la que pertenecen.

Lic. Jimena Martínez

* Nota publicada en Revista Estilo Ad - Edición XVIII - 2013