16 de enero de 2014

El protagonismo de las mujeres en el deporte

Poco a poco las mujeres están teniendo cada vez más presencia en las actividades deportivas, y es por eso que la Lic. Jimena Martínez, titular de Mentedeportiva, elaboró un informe sobre el avance femenino en las disciplinas de tipo amateur y de alto rendimiento.

Claramente, el reflejo de este cambio fueron los últimos Juegos Olímpicos donde la participación femenina fue de un 46%, es decir más de 2600 participantes mujeres compitiendo en representación de distintos países del mundo.

Situaciones como esta tienen una gran significación y re-valorización del rol de la mujer a nivel cultural y social, pero por sobre todas las cosas, son una demostración de que la mujer ha sido capaz de superar en gran medida los prejuicios internos, y la soledad del desafío. Para la licenciada Martínez “así, automáticamente, saltaron las barreras y mandatos culturales”.

¿Cuáles son las cualidades psicológicas que distingue a las mujeres en su participación deportiva?

Las mujeres suelen tener una gran fortaleza espiritual, convicción y determinación. Son dedicadas y perseverantes, con una gran capacidad para afrontar desde una visión estratégica todo tipo de dificultades.
De gran sensibilidad y creatividad. Tal vez por momentos temperamentales y energéticas.
Igualmente competitivas que los hombres, aunque por momentos desarrollan una mayor fiereza competitiva que ellos; demuestran a través de sus esfuerzos y logros, una gran capacidad de auto-superación.

¿Cómo influyen estas cualidades en su rendimiento?

Todas éstas cualidades psicológicas las hacen especiales y únicas para la práctica deportiva, porque sostienen el camino que conduce a la meta tan deseada, al éxito, y a la realización personal de un sueño, ya no propio sino compartido.
En el siglo XXI las mujeres despliegan un nuevo rol en el que se expresan de manera particular todas sus potencialidades: físicas, psicológicas y espirituales; convirtiéndose en modelo para las nuevas generaciones, y para Jimena Martínez “este cambio está basado en la fidelidad hacia sí mismas y en la confianza de un horizonte que las hace protagonistas”.

Buenos Aires (29/09/2012)

http://www.quasarcomunicacion.com.ar/mentedeportiva/120928mujer.htm

2 de enero de 2014

Solidaridad, una invitación para compartir en la entrega

Una reflexión sobre la solidaridad en las Organizaciones Deportivas.

Muchas veces pensamos que ser solidario es darle al otro, de manera espontánea u organizada solo lo que la persona necesita. Incluso a personas ajenas a nuestro círculo social. Ser solidario se resume al acto de dar algo a alguien una o dos veces.
Esto en sí mismo es muy valioso, y hasta en determinadas situaciones necesario. Pero es posible que ésta acción sea aún más plena si pudiéramos ver que al ser solidarios no sólo satisfacemos la necesidad de otra persona, sino la propia también. Y es que vivimos en comunidad, al pensar en el otro (que forma parte de mi grupo social) estamos pensando en “nosotros”, del cual formamos parte. Es constitutivo de la naturaleza humana brindarse generosamente para el bienestar del grupo social al que pertenecemos, ella forma parte de una de las tantas necesidades básicas, aunque implique cierta renuncia momentánea a uno mismo buscando el bienestar común.
Desoír este impulso o pedido interno, es desoír una parte de nuestro ser, y perder de vista las necesidades del grupo al cual pertenecemos.

En este sentido, me quiero remitir al “nosotros” que conforman los clubes, a la comunidad de los clubes. Y reflexiono, ¿cuánto compromiso hay en este sentido, por parte de los socios? ¿Cuántas de nuestras acciones se realizan pensando en el otro, en su bienestar o cuidado? ¿Cuánto colaboramos para el bienestar de la comunidad del club o del club mismo?

Los socios somos el “corazón” del club. Cada club nació a partir de un grupo de personas con inquietudes sociales y deportivas. Al ir al club no somos seres individuales que circunstancialmente o por accidente se encuentran en el mismo lugar. Nuestras acciones (por acción u omisión) afectan directamente a quien va a compartir las instalaciones y actividades; y al club en su totalidad.


Los invito a recordar el “nosotros”, que se sostiene en el mutuo cuidado y bienestar, en el brindar y el recibir; esa es la mayor fortaleza de un club.