13 de enero de 2015

Estrategias para un penal inteligente

Cerrábamos la columna de la edición anterior de Revista ad, donde empezamos a meternos en la cabeza y las emociones de un futbolista a la hora de patear un penal, diciendo que esta instancia requiere una adecuada preparación psicológica y el desarrollo de cualidades deportivas específicas, que le permitan afrontarla.

Patear un penal exitoso, no es fruto del azar. Patear un penal inteligente es el resultado de un trabajo   psicológico previo, de haber invertido esfuerzo y dedicación. A continuación, algunas estrategias para convertir la suerte, en habilidad y eficacia.

Estudio del rival 

Conocer al rival es uno de los aspectos importantes a tener en cuenta. Investigar sobre la historia deportiva y personal del arquero, su performance (debilidades, fortalezas y rendimiento), su experiencia previa en otros equipos y en el actual (¿fue suplente? ¿cuánto hace que es titular?), campeonatos en los que participó activamente, su personalidad (la cual se pone en juego a la hora de atajar el penal: por ejemplo, ¿el arco se achica o mantiene sus dimensiones cuando estamos frente a él a punto de patear el penal?).

Es fundamental estudiar los videos, esto permite apreciar su estilo y las estrategias habituales y reacciones en situaciones excepcionales o de gran presión. El club para el que juega, ¿cómo prepara sus arqueros? ¿cuenta con la atención de un psicólogo?

Por supuesto no solo tomarse el tiempo para estudiar al rival titular, sino también los suplentes. Cuanto mayor sea la información, menos elementos librados al azar. La improvisación previa al patear el penal, tiende a generar mayor estrés y tensión, que puede evitarse de esta manera.

Apoyo en la espiritualidad

Reforzar la confianza, la seguridad y la tranquilidad apoyándose en la espiritualidad, sea ésta religiosa
institucional o personal, es otra alternativa efectiva. Dios para unos, el Universo o un Ser Superior para otros, puede ser fuente de fortaleza interior, incluso de inspiración y confianza.

No me refiero a las promesas realizadas para asegurar el partido, o a apelar al poder divino para inclinar la balanza a favor. Estas acciones ponen en el afuera la resolución y definición, sin involucrar su responsabilidad y compromiso en la tarea asumida.

La relación personal con lo Divino, en la cual se es actor comprometido, descansando en ese poder superior, posibilita la moderación del estado de ánimo, de la ansiedad; y la entrega en la realización de aquello que mejor se sabe hacer, como expresión del don recibido. Incluso en algunas oportunidades, aparecen capacidades desconocidas hasta el momento.

Crear un penal inteligente

La imaginación controlada, la escena mental correctamente diagramada, es una herramienta poderosa para aprender estrategias, controlar emociones (ansiedad y miedos) y presiones.

Al incorporarla en los entrenamientos y en la preparación para un partido, el deportista y el entrenador se convierten en los directores, estableciendo el guión, los actores, y el escenario.

La película debe ser creada cuadro por cuadro, incluyendo con precisión los detalles importantes (pensamientos y emociones adecuados, y la realización de la acción), todo cuanto se quiere ejercitar.

En este sentido, dicha elección debe ser meticulosa, con la menor cantidad de datos librados al azar. Pues llegado el momento, la mente y el cuerpo ejecutarán lo entrenado.

Es recomendable iniciar la práctica de la visualización con ejercicios de respiración, los cuales llevan a un estado psicológico de apertura y concentración específicos para potenciar sus efectos.

El psicólogo deportivo puede colaborar en el análisis del perfil del rival, en la elaboración de la escena a ejercitar en la visualización o uso de la imaginación; y brindar un espacio que posibilite la aparición de la espiritualidad como sostén y potenciadora de la realización personal.

Nota publicada en la Revista Estilo Ad * 22 (2014)
http://estiload.com/sites/default/files/revista%20ad%20%2322%20site.pdf