23 de agosto de 2016

Juegos Olímpicos, el día después…



Los Juegos Olímpicos han finalizado. Cada atleta dio lo mejor de si, cada actuación estuvo sostenida por diferentes expectativas, deseos e ilusiones.

Fueron momentos intensos. Competencia tras competencia, no había ni tiempo ni lugar para la duda, la inseguridad o los miedos. Abandonar no era una opción. Rendirse, jamás!!

Una nueva instancia dejaba atrás la última actuación, el objetivo estaba cada vez más cerca.

Circunstancialmente el aliento y el apoyo del público, amigos y compatriotas  los nutre de fuerza y energía para superar errores, decepciones que  amenazan solapadamente. Un esfuerzo más, aun es posible… ¿Cómo no voy a dar todo de mi? ¡¡¡Voy a dejar todo!!!

Cada rival plantea un nuevo juego. Nuevas estrategias son necesarias a medida que avanza y las conquistas se siguen sumando. Su equipo lo sostiene, lo acompaña.

Es tiempo de definición, el objetivo está claro. En la última actuación solo resta serenidad y templanza para una ejecución perfecta.


Finalmente todo terminó. Fueron segundos, minutos, horas en los que se dio todo de si. En los que se puso a prueba la propia capacidad y determinación para alcanzar un sueño, esta era la oportunidad.

Ante el logro, la alegría, la felicidad, la satisfacción personal y el sentirse realizado conmueven al deportista. Tanto esfuerzo valió la pena.

Es el momento de mostrarse y compartirlo al mundo, momento de dedicatorias,  agradecimientos y reconocimientos mutuos. Ya nada va a ser igual, un nuevo camino comienza.

La euforia y la felicidad poco a poco comienzan a mezclarse con aquellos sentimientos que debieron ser controlados para seguir adelante. Poco a poco la voluntad y el esfuerzo de sobreponerse a si mismo para seguir adelante van cediendo. El aislamiento, la concentración y el ensimismamiento desaparecen en el re-encuentro con la familia, amigos.

Fueron momentos intensos, de grandes aprendizajes. Luego del descanso vendrá el análisis de lo vivido, y la nueva planificación de la carrera deportiva.

¿Qué fue de aquellos que no lo lograron? Frustración y desconsuelo, impotencia y decepción pueden aparecer si no estuvieron a la altura de sus expectativas realistas. Había mucho en juego.

Para algunos era su última oportunidad, fue su último combate; queda frente a ellos el re-planteo de su futuro personal y deportivo. Para otros, es el comienzo de una carrera prometedora, los Juegos fueron una prueba para conocer su temple y voluntad para seguir en la lucha.

Quienes decidan y puedan seguir, inicia un nuevo ciclo que culminará en los próximos Juegos Olímpicos; los vividos ya forman parte del pasado, del recuerdo. Se vuelve al anonimato, se retoma el esfuerzo, el sacrificio, el compromiso; con la determinación de escribir un nuevo capitulo en su historia deportiva y en la mundial, a dejar su huella…

Los argentinos la hemos dejado ya, gracias a la generosidad y entrega de cada uno de los deportistas que nos represento. Gracias totales!!

Lic. Jimena Martínez
Foto: ole.com.ar