27 de julio de 2017

¿TÍMIDAS APASIONADAS?



Viernes a la noche. Reunión de chicas, el objetivo, distenderse y cerrar la semana. Picada y rosado de por medio, los temas de conversación pasan y se superponen unos a otros. Uno de ellos, ineludible y hasta quizás inevitable: la testosterona en todas sus posibles manifestaciones.


De a poco, el escenario de la reunión comienza a transformarse, y un objeto en particular se materializa en el centro de la mesa, y se convierte en materia de debate:

 “…que gran decepción al ver tan famoso futbolista quieto en la cancha, sin correr la mayor parte del partido. Los delanteros corren, arremeten. Y a él se lo ve ahí… parado… esperando…
Y para colmo, el estadio aburridísimo. Cada cual en su butaca, ordenados, mirando sin expresión alguna. Pensaba… “¡¡esta no es la manera de vivir un partido!! No festejan, no se emocionan, ¡¡no alientan!!”

La mayoría de ellas asiente. Efusivamente comienzan a compartir anécdotas que vivieron acompañando y apoyando a sus equipos favoritos. Escenifican sin pudor su participación y aliento.

En la reunión ya no hubo ni calma ni orden, cada una expresaba cómo debía desenvolverse un delantero o comportarse un hincha que se precie como tal.

Se superponen las voces, pero una de ellas destaca con claridad “si no hay amor por la camiseta, no dejas el corazón. Es a todo o nada, ¡¡matar o morir!!”

Silencio absoluto… La adrenalina había llegado a su punto máximo.

Ocupar los espacios


Una escena impensable para nuestras madres y abuelas. Así lo expresa finalmente una de ellas cuando afirma al pasar: “que loco que estemos hablando de futbol”.

Actrices vehementes participando en un culto sagrado reservado para los hombres, pues el saber y la pasión por el futbol son de dominio masculino. Su larga y amplia experiencia futbolera así lo legitima.

A pesar de esta clara soberanía, las mujeres entienden cada vez más de futbol, ocupan lugares en los medios de comunicación especializados en tan popular deporte; y en la tribuna, alientan con entusiasmo y pasión al club de sus amores.

En este punto me detengo, ¿estarán ellas invadiendo un espacio casi exclusivo en el que los hombres están habilitados para la expresión abierta de sus emociones? ¿Será una de las razones por las cuales lo defienden a capa y espada para que permanezca inmaculado?

Nuevos escenarios

Sin duda, las mujeres han comenzado a insertarse en un escenario público donde se les es negada y vedada, su capacidad para sentir y expresar la pasión, su identidad emocional de género, patrimonio propio de lo femenino. La única legítima es adoptando gestos y actitudes masculinas, y esto lleva automáticamente a la perdida de la femineidad y al rechazo. Debe mantenerse como una espectadora neutra, excluida de la fiesta futbolera.

Aún así, se anima y participa, saliendo del ámbito doméstico-privado donde se la recluye.

¿Porqué no vislumbrar la posibilidad de una participación que aporte los valores femeninos en todas sus dimensiones?

Superar los mecanismos de negación y exclusión en una nueva organización donde las identidades de género y sus expresiones, hasta ahora mutuamente excluyentes sean revaloradas avanzando más allá de los miedos, inseguridades y amenazas imaginarias. Donde la cultura del aguante ya no sea patrimonio exclusivo de los hombres, y la sensiblería absurda sin la lógica del saber y la experiencia, de las mujeres.

Posibilitar una transición cultural, en la que su participación sea abierta y libre de prejuicios tanto en el estadio como en una reunión de chichas.

Lic. Jimena Martínez 
Nota para ESTILO AD #27
http://www.estiload.com/sites/default/files/revista%20ad%20%2327%20site_FINAL.pdf

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